El crecimiento puede romperte el corazón

12/05/2011
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Diccionario de finanzas claras

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Artículo escrito por: Web Financial Group S.A

Hace ahora 10 años, un 14 de agosto del año 2000, la revista Fortune elaboró una lista con los diez valores de la próxima década. Se refirió a ella como la ?Cartera de valores para comprar y olvidar (y dejar que se revaloricen)?. La lista incluía las siguientes compañías: Broadcom, Enron, Genentech, Morgan Stanley, Nokia, Nortel, Oracle, Schwab, Univision y Viacom.



?Si hubiéramos hecho caso a la revista, a buen seguro que hubiéramos querido olvidarnos de esos valores, pero por otra razón distinta a la que ellos argumentaban: sencillamente, porque habríamos perdido el 70% de nuestra inversión a lo largo de estos años?, afirma Simon Caufield, experto en inversión y columnista de Money Week. ?Aunque pueda parecer poco inteligente hacer esta afirmación "a toro pasado", lo cierto es que la revista Fortune cometió el peor error que se puede cometer en Bolsa: enamorarse del crecimiento?.



Las diez compañías cotizaban en su momento en mercados de alto crecimiento. Sus ventas crecían a la velocidad del rayo y sus perspectivas parecían inmejorables. El problema es que todos los inversores del planeta lo sabían. Y contribuyeron a que sus acciones fueran muy populares y caras. El ratio precio/beneficio el 14 de agosto estaba en los 347, así que, incluso si hubieran multiplicado sus beneficios por 10, te hubiera llevado 35 años recuperar tu inversión.



INCLUSO LOS PROFESIONALES COMPRAN CARO



¿Por qué sucede lo anterior? Bien, pues por la simple razón de que somos confiados por naturaleza. No es de extrañar, por ejemplo, que el 82% pensemos que tenemos pericia al volante o que creamos que nuestra rentabilidad será mejor que la del resto. Así que cuando un valor nos gusta, lo compramos. ?Es por este motivo que las acciones más populares siempre son las más sobrecompradas y sobrevaloradas. Crees que van a hacerte rico, pero lo cierto es que te pasa como cuando juegas a la lotería: realizas una mala inversión. Aunque no dejamos de jugar porque, en el fondo, soñar es gratis?, prosigue Caufield.



Pero no se asusten. Incluso los gestores de dinero más profesionales cometen este mismo error. Su peor pesadilla es la de ver a sus clientes retirando dinero. ¿Cómo evitarlo? Pues comprando las mismas acciones que tiene el resto. Tienen las acciones que creen que tú quieres que tengan. Así se evitan cambios inesperados e indeseables. Ya saben, "mal de muchos?"



LO QUE LA VERDAD ESCONDE



Ben Graham, el inventor de la ?inversión de valor?, nunca pagó por el crecimiento. No confiaba en ese indicador, sino que apostaba más por los beneficios actuales y el tipo de activo. Así, siguiendo su intuición, se convirtió en uno de los inversores de mayor éxito de la historia y descubrió una verdad que escapa a muchos inversores.



Con el tiempo, otros expertos como Elroy Dimson, Paul Marsh o Mike Staunton han probado lo que él ya sabía: que las compañías de gran crecimiento no suelen ofrecer más rentabilidad que las de bajo crecimiento. Pero, ¿cómo puede ser eso?



?Los inversores a menudo olvidan que el crecimiento no es gratuito, sino que viene de la mano de la inversión. Y la inversión tiene un coste. Eso es lo que hace que el crecimiento sólo sea válido en casos muy contados. En casos en los que se reinvierten los beneficios para obtener una rentabilidad superior al coste de capital. El problema es que eso atrae a la competencia, y solo las compañías que puedan defenderse de la competencia son capaces de mantener los márgenes de beneficios y el crecimiento a largo plazo. Y eso es \'como buscar una aguja en un pajar\'?.



LA MEJOR MANERA DE BATIR AL MERCADO



Mucho cuidado, por tanto, con enamorarte del crecimiento, pues te puede romper el corazón. ?Compañías como Apple o Amazon pueden ser grandes compañías, pero a los precios actuales no son grandes valores. Están caros, así que es como jugar a la lotería?, sostiene Caufield.



Lo que tenemos que hacer los inversores es actuar de forma totalmente opuesta, esto es, no jugar a la lotería. ¿C

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