El BoE dice adiós a Mervin King: de la calma al rigor, pasando por Northern Rock

28/06/2013
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Diccionario de finanzas claras

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Artículo escrito por: Web Financial Group S.A

La tempestad posterior a una década de calma económica “pilló” a Sir Mervyn King trabajando. Pese a años de esfuerzos destinados a controlar la inflación, que le permitieron poner fin a una volatilidad de precios insostenible, no pudo evitar que los excesos financieros terminaran provocando la crisis que estalló en 2008. Ahora, cinco años después y a dos días de retirarse como gobernador del Banco Central de Inglaterra, son muchos los que hacen balance de las “luces y sombras” que han acompañado a este economista británico formado en las prestigiosas Universidades de Cambridge y Harvard y que, en los últimos años, ha acumulado más detractores que defensores.



“Tuvo que lidiar con una situación prácticamente imposible y sin precedentes, y ha logrado de algún modo reconducir la economía”, afirma Norman Lamont, quien introdujo la idea de objetivo de inflación como ministro de Economía en 1992. “Habrá polémica sobre la gestión del caso de Northern Rock durante años, pero creo que el resultado ha sido bastante bueno”, declaraba a Bloomberg. Con esta polémica se refiere a las decisiones tomadas por King para evitar la quiebra de la entidad y que le originó incluso desavenencias con el Gobierno del país.



Para Charles Goodhart, uno de los fundadores del Comité de Política Monetaria cuando el BoE se ganó la independencia en 1997, King no fue el único gobernador de un banco central en infravalorar el tamaño de la crisis. “La mayoría de banqueros centrales fueron algo lentos a la hora de detectar los problemas que se avecinaban en 2007 y 2008. Pero como otros, Mervyn innovó, fue original y bastante intrépido a la hora de responder a la crisis tras la quiebra de Lehman. Recordemos, en este sentido, que el BoE recortó los tipos hasta un mínimo de 0,5% en 2009 e inició un programa de recompras que ha aumentado hasta los 375.000 millones de libras. En su último mes como gobernador, ha abogado por expandir los estímulos, algo que no ha contado con el apoyo del resto de miembros. También ha defendido la necesidad de hacer más con los bancos.



“Ha sido un juego a dos caras para King”, opina Jens Larsen, economista jefe de RBC Capital Markets, y quien trabajó en el BoE de 1998 a 2010. “La respuesta inicial a la crisis fue incierta, pero su actitud cambió y ahora se ha vuelto mucho más agresivo”. “Trajo rigor intelectual a la manera en que la política monetaria y el objetivo de inflación se llevaron a cabo”, añade Peter Westaway, economista de Vanguard Asset Management. “Cuando yo empecé a trabajar en el BoE -lo hizo de 1996 a 2009- la entidad era vista como un ciudadano \'de segunda\' y no donde se tomaban decisiones importantes. Ahora, el péndulo ha cambiado de posición”.



King solo lamenta no haber gritado “a los cuatro vientos” los riesgos a los que se enfrentaba el sistema financiero. Habló esta semana para afirmar que el gap se ha reducido desde que el Gobierno aceptara dar más poder al banco en pro de la estabilidad financiera. “La lección que podemos extraer de todo esto es que puedes publicar tantos informes de estabilidad financiera como quieras que nadie se va a dar cuenta a menos que hagas algo al respecto”.



Con su trayectoria al frente del banco llegando a su fin, los ojos empiezan a posarse sobre Mark Carney, su sucesor a partir del lunes. Una labor que el canadiense acepta consciente de la enorme responsabilidad que se le viene encima. Muchos buscan en él, al menos, a un “superman”. Razones no les faltan. “Los poderes y responsabilidad del banco han crecido y eso demuestra el enorme respeto con que ahora le tratamos. Es un banco de primera división”, afirma Richard Barwell, economista de Royal Bank of Scotland. Mejor entonces que su nuevo líder vaya desempolvado la capa.



Sara Busquets

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