La alternativa al euro: dinero con valores y al margen del sistema financiero

12/12/2014
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Diccionario de finanzas claras

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Artículo escrito por: Web Financial Group S.A

Si pensamos en monedas alternativas o virtuales, lo primero que nos viene a la mente, con toda seguridad, es el bitcoin y otras criptodivisas similares como litecoin, dogecoin o peercoin que reproducen las estructuras tradicionales de los sistemas monetarios. Similares al euro o al dólar, estas divisas cuentan con la ventaja de que están descentralizadas, con lo que, en teoría, no pueden ser intervenidas por ningún Estado o banco central y disfrutan de muchas de las características del medio digital como la inmediatez o la flexibilidad de las transacciones.
En el famoso Manifiesto Bitcoin que se publicó en 2008, coincidiendo con el lanzamiento de la moneda, se hace hincapié en su voluntad de democratizar los sistemas financieros a través del libre intercambio de divisas entre usuarios que juega a favor del fomento de la economía colaborativa o peer to peer.


No obstante, estos entornos ideales no han quedado exentos de manipulación. El mismo bitcoin, al igual que otras criptomonedas, ha acabado siendo terreno de especuladores y ha generado una competición industrial para suministrar mayor potencia en la red, tal y como explica a Bolsamanía el activista social y miembro de la Cooperativa Integral Catalana Enric Duran.
El espíritu de beneficio colectivo de estas monedas complementarias ha quedado de alguna manera desdibujado, pero a lo largo y ancho del globo, iniciativas en red, ya sean locales o bien con una ambición universal buscan establecer alternativas serias al sistema bancario tradicional. El de las llamadas monedas sociales -también conocidas como complementarias o comunitarias- no es un fenómeno nuevo, algunos estudios sitúan su nacimiento en los años 80 como una respuesta de la sociedad civil a los fallos estructurales del establishment bancario y financiero tradicional.
En el mundo se calculan unas 5.000 divisas de estas características con objetivos como el fomento del comercio local o de proximidad, promover el crédito alternativo a la banca o fomentar conductas en la población sostenibles o medioambientales. Sólo en España, ya hay más de 200 divisas colaborativas según el Sistema de Intercambio en Comunidad (CES por sus siglas en inglés Community Exchange System), una de las redes internacionales que proporciona los medios para que sus usuarios intercambien bienes y servicios, de formas tanto locales como distantes.


En España hay más de 200 monedas complementarias al euro
En todo el mundo ya son más de 5.000 las redes de comercio basadas en este o en otros mecanismos como los sistemas de intercambio comunitario local (LETS o Local Exchange Trading Systems en inglés), los sistemas de intercambio de crédito mutuo (Mutual Credit Trading Systems en el original) o los bancos de tiempo (Time Banks).
La mayoría de estas redes usan el euro u otra moneda como referencia, pero el valor lo ponen los vendedores y compradores mediante un proceso de acuerdo entre ambos. La característica principal, en todos los casos, es que escapan al control oficial, motivo por el que levantan muchos recelos entre las autoridades que ven con suspicacia estos nuevos modelos. Sin embargo, algunos expertos consideran que son esquemas complementarios de fomento del desarrollo local, pero que en ningún caso reemplazarán el euro u otras monedas convencionales.

FOMENTO DEL COMERCIO DE PROXIMIDAD
En los años recientes y en respuesta a la galopante crisis que ha vivido nuestro país, han surgido numerosas iniciativas, especialmente dedicadas al estímulo de la circulación de bienes en una comunidad: pequeñas ciudades o, incluso, barrios de grandes capitales. Los sistemas de pagos suelen ser virtuales, a través de Internet o el móvil y en escasas ocasiones se imprime moneda física.
El cambio suele ser de paridad con el euro 1:1, por lo que se pueden comprar para efectuar pagos en comercios y se pueden volver a convertir a euros, en la mayoría de los casos. En otros, se fomenta el ahorro en esta divisa local.
Sin embargo, tal y como defiende Enric D

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