Emprendedores de garaje con un préstamo rápido en la billetera e ideas en la azotea

13/02/2014

Emprendedores de garaje con un préstamo rápido en la billetera e ideas en la azotea

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Diccionario de finanzas claras

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Muchas de las grandes empresas que hoy nos tientan con sus productos empezaron a gestarse en un garaje con la única compañía de un sofá desahuciado y unas anticuadas mesas. Sin embargo, a las grandes ideas les importan poco las compañías y echan a andar incluso en el peor de los hábitats. De esta manera empezaron sus andanzas firmas como Disney, Amazon o Mattel. ¿Acaso creías que Apple inventaba un fenómeno nuevo cuando se apoltronó en un garaje de California? Pues no, solo ponía sus pies sobre las huellas de unos exitosos pioneros que con unas pocas perras iniciales en el bolsillo, pero con una gran idea hirviéndole en la azotea, empezaron a amasar millones. Aunque es cierto que ese dinero, por escaso que sea, resulta indispensable y ese peculio no siempre nos honra con su presencia. Sin embargo, si la idea te empuja, no te quedes cortándole las alas con unas tijeras de resignación, pues puedes hacerte con un préstamo rápido.


De modo que no es preciso que vendas ni tu furgoneta Volkswagen ni tu calculadora científica para recaudar los fondos necesarios para encender los motores de tu proyecto empresarial, pues a dicha venta sí que se vieron abocados Steve Jobs y su socio Steve Wozniak, los fundadores de Apple. Ahora puedes prender esa llama gracias a un préstamo rápido, sin necesidad de preámbulos burocráticos ni demoras, pues en unos minutos ya tienes la cantidad solicitada (hasta 500 euros) remoloneando en tu cuenta y pidiendo guerra en las trincheras de las startups. Así, en poco tiempo, los dos jóvenes emprendedores estuvieron cultivando manzanas mordidas.


Eso sí, toda ecuación exitosa exige entusiasmo, abnegación y constancia. Ingredientes que al parecer disponía en la alacena Walt Disney cuando en 1923 pidió una cámara prestada y se instaló en el garaje de su tío Robert en pleno Hollywood. Por suerte, el señor Disney no consideró que la falta de recursos supusiera un impedimento para empezar a rodar esas maravillas que han acunado los sueños de media humanidad.

 

Sin embargo, no todos disponen de un tío generoso que les preste el garaje para albergar sus primeros escarceos empresariales. Así que Larry Page y Sergey Brin, germen de Google, tuvieron que alquilar en 1998 uno de estos emplazamientos tan modestos, pero al parecer muy creativos. El arriendo les exigía un esfuerzo de 1.700 dólares mensuales, así que juntando un poco de lo ahorrado entre ambos (con otro tanto de préstamo rápido, si la empresa se hubiera fraguado en los tiempos actuales), enseguida obtuvieron los fondos necesarios para empezar a rumiar lo que más tarde devendría en una contienda sobre posicionamiento web para las empresas.

 

Pero España también es rica en gestas empresariales con créditos modestos, como la que protagonizó un joven Amancio Ortega en 1963 cuando accedió a una sucursal bancaria de La Coruña para solicitar un modesto préstamo con el cual empezar su negocio textil llamado por aquellos años Goa Confecciones. De todos modos, él no apostó por un garaje, sino por un lóbrego bajo de la calle Noya que andaba surtido de telas... y ratones.

 

En la actualidad, quizás el señor Ortega se hubiera ahorrado el paseíllo por la entidad que, por cierto, probablemente le hubiera obsequiado con un no dado que pocos bancos se desmarcan de esa tendencia de las entidades crediticias. Así que en los tiempos que corren, quizás el empresario se hubiera acomodado frente a un ordenador para consultar en el buscador la ingente cantidad de empresas que se dedican al préstamo rápido como Wonga o Cashper.

 

Casi todas incluyen un simulador donde se puede calcular el préstamo personal. De modo que el señor Ortega o Jobs solo tendrían que haber introducido la cantidad requerida, además del tiempo que necesitaban para su devolución (máximo treinta días) y enseguida hubieran desentrañado qué intereses se generaban por ese dinero prestado. Fácil, ¿verdad?

 

Así, solicitar un préstamo es sencillo, ahora falta que las musas nos inspiren y nos topemos con una idea original con la que urdir nuestro Apple particular.

 

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