José Carlos Díez economista

¿Quién es José Carlos Díez?

14/03/2018

Conoce la trayectoria profesional de José Carlos Díez, uno de los economistas más influyentes y mediáticos

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Artículo escrito por: Redes Sociales

Biografía de José Carlos Díez

José Carlos Díez es uno de los economistas más influyentes y mediáticos del momento. Durante 9 años, fue economista jefe de Intermoney, bróker líder en España en deuda pública. Según un estudio reciente de ESADE, Intermoney lideró, durante su etapa, el ranking de acierto en las revisiones del panel de Funcas desde 2005.

Como asesor, participa con sus previsiones en el panel de expertos del BCE sobre economía europea y en el panel de Funcas sobre economía española. Compagina su vida profesional con la vida académica como profesor en la Universidad de Alcalá, donde imparte Perspectivas Económicas Globales, además de ser colaborador del IE Business School. Ha sido también profesor de economía en ICADE. Por otro lado, acaba de publicar “La economía no da la felicidad: pero ayuda a conseguirla”, con anterioridad público el superventas 'Hay vida después de la crisis' y es contertulio de la Brújula de la Economía en Onda Cero.

Además, durante el año 2017 se encargó de la ponencia económica del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) durante el 39 Congreso del partido. Un cargo que abandonó poco antes de la ponencia.
 
Colabora habitualmente en medios de comunicación nacional e internacional como The Economist, Financial Times, Bloomberg, Cinco Días, Reuters, CNBC, El País, El Mundo o Expansión.

Si hacemos una división convencional entre economistas keynesianos (partidarios de la intervención del Estado para dinamizar la economía sobre todo mediante inversiones públicas) y neoliberales (que confían solo en las fuerzas del mercado para impulsarla), José Carlos Díez estaría más cerca de los primeros que de los segundos.

El blog de José Carlos Díez

Twitter de José Carlos Díez

Sus libros: “Hay vida después de la Crisis” y “La economía no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla”

Díez ha ido analizando las políticas que se han ensayado para superar la crisis que se inició en 2007 y no ha dudado en calificar de "austericidio" las que se han aplicado en la eurozona, orientadas hacia el control de los déficits públicos (con los consiguientes recortes en inversiones y gastos sociales, sanidad y educación), los ajustes salariales y la devaluación interna para favorecer la competitividad exterior de nuestra economía.

Opiniones de José Carlos Díez en temas económicos

Fin de la austeridad

Ante el fracaso de estas políticas (caídas notables del PIB y aumento del paro en algunos de los países de la eurozona, sobre todo los que han sido intervenidos por las autoridades europeas), Díez ha defendido políticas favorables al aumento del gasto público para fortalecer la demanda en un momento en que las empresas y las familias no pueden crearla al estar empeñadas en deshacer la bolsa de deuda que habían acumulado en los años previos a la crisis.

Por ello, José Carlos Díez ha acogido con satisfacción el cambio de 180 grados de las políticas europeas que se ha venido fraguando desde después del verano pasado.

Hace poco escribía "la nueva CE ha firmado el acta de defunción del austericidio. La decisión de dar más tiempo a Francia e Italia para cumplir sus objetivos de déficit evitará que el 40% del PIB de la eurozona vuelva a entrar en recesión. Y el plan Juncker de inversiones pronto será una realidad. Se ha confirmado que los temores de los alemanes a la inflación eran infundados y el BCE está a punto de iniciar su programa de compras de deuda pública. La economía europea está en estancamiento secular y al borde de la deflación. Para salir es necesario crecer y el plan de inversiones es la variable determinante para conseguirlo.

La depreciación del euro y la bajada del precio del petróleo ayudan. Pero también se necesita tipos de interés reales, descontada la inflación, negativos durante un periodo prolongado para que las deudas retornen a la senda de sostenibilidad".

BCE

Díez considera que las recientes medidas tomadas por el BCE, con su programa de compra de bonos que durará dos años y que tiene por objetivo recuperar el balance de principios de 2012, son positivas pero tardías. "El anuncio de medidas extraordinarias es un reconocimiento implícito de que su inacción es corresponsable de la recaída en la recesión y del riesgo de deflación". Si en Europa el BCE hubiera tomado las medidas que ejecutó en su momento la Reserva Federal, que han permitido que en EE. UU. se creasen casi 10 millones de empleos desde 2000 y los ingresos del Estado hayan crecido un 30%, sin necesidad de subir los tipos impositivos, y la inflación está próxima al 2%,  Europa podría haber recorrido un camino similar”.

"Lo óptimo sería que el BCE comprara eurobonos que se utilicen para financiar el plan de inversiones de la Comisión. Y que se acompañe con medidas fiscales y de rentas para que los planes, además de crear empleo, corrijan la desigualdad extrema que ha generado la crisis. Una disminución de la desigualdad aumentaría el consumo… además, los eurobonos servirían para mutualizar deudas y frenar el desapalancamiento desordenado que es causa de deflación, restricción de crédito y estancamiento secular. Los líderes europeos son responsables de sus errores y somos los ciudadanos los que los padecemos, especialmente los que han perdido su empleo y sufren pobreza severa".

Deuda pública

Díez defiende que Europa debe abrir urgentemente un debate sobre la reestructuración de las deudas que no se podrán pagar. "Hay que crear un plan Brady europeo como el que sacó a América Latina de su década perdida de los años ochenta" que permita la mutualización de la deuda europea y  la emisión de eurobonos, es decir bonos respaldados por el conjunto de la eurozona y no solamente por un Estado concreto.

Hay que recordar en qué consistió en "Plan Brady", apoyado por el gobierno de los Estados Unidos, el FMI, el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales. Tenía el objetivo de favorecer la cancelación de deudas externas soberanas mediante canje de esos préstamos por bonos de nueva emisión («Bonos Brady»), garantizados con bonos del Tesoro norteamericano, con un descuento fijado a partir de las cotizaciones en el mercado de los bonos existentes. Los acreedores tenían la posibilidad de movilizar posteriormente esos activos mediante la venta de los bonos obtenidos en el canje.

El plan Brady hizo posible que entre 1989 y 1995 se negociaran 190.000 millones de dólares, y se logró una reducción global de deuda externa de los países en dificultades de unos 60.000 millones.

Cambio de política económica en la UE

El cambio de la política de la UE ha beneficiado espacialmente a la economía española. "La intervención del BCE para bajar las primas de riesgo desde 2012 y el fin del austericidio en Bruselas desde el verano de 2013 ha permitido a la economía española volver a crecer y crear empleo. La bajada del precio del petróleo y la depreciación del euro tras la expansión cuantitativa puesta en marcha por el BCE han dado un impulso adicional a la recuperación. Nuestra economía vuelve a demostrar que es muy agradecida y en cuanto la estabilidad macroeconómica se normaliza vuelve a crecer y a crear empleo".

La depreciación del euro y la bajada de la rentabilidad de la deuda española, consecuencias inmediatas de las políticas expansivas del BCE, "favorecen nuestras exportaciones, así como el turismo, lo cual tendrá impacto positivo sobre el empleo y los salarios. También reduce el aumento del pago de intereses de la deuda pública y aminora los recortes de gasto necesarios para alcanzar nuestros objetivos de déficit". 

Sin embargo a estas medidas tan favorables para España les falta un último y decisivo efecto, que las rebajas de los tipos de interés lleguen a las pymes, verdadera columna vertebral de nuestra economía, ya que la restricción del crédito que sufren es todavía muy intensa.

En coherencia con el planteamiento más general de que la inversión pública debe ser la que active la economía impulsando la demanda "España pide a gritos un plan de inversiones, como recomienda el FMI, para sacarla del estancamiento secular y la deflación y necesita que el plan sea europeo pero no presionar nuestra deuda pública del 100% del PIB".

Empleo

El que las cifras macroeconómicas sean en este momento buenas, incluso muy buenas, no evita que José Carlos Díez señale algunos de los lastres estructurales de la economía española, especialmente en lo que se refiere al empleo. "Hay deflación salarial y el tipo de empleo que se está creando es extremadamente precario. Se concentra en jóvenes y mayores de 50 años donde la desesperación les fuerza a aceptar salarios de subsistencia. 

Sin embargo, en el último año continuó la destrucción de empleo en el segmento de 25 a 35 años. La tasa de salida del mercado se ha moderado pero la tasa de entrada sigue muy cerrada y un 25% inferior a 2007 antes de empezar la depresión. Y la población activa se ha estabilizado pero continúa la emigración, señal que nuestro mercado dista mucho de llegar a su normalización. Serán necesarios muchos años de crecimiento para recuperar niveles normales de empleo y entonces podremos decir que hemos salido de la crisis".

Exportaciones

Las exportaciones fueron las que impulsaron la economía española durante 2013, después se ralentizaron y fueron superadas por las importaciones al aumentar el consumo interno, con lo que se agravó de nuevo uno de los males crónicos de nuestra economía, el déficit comercial. "Las exportaciones de bienes estuvieron casi estancadas y registraron en 2014 el peor comportamiento desde la quiebra de Lehman Brothers en 2008. La depreciación del euro ayudará a paliar esta situación. Pero el menor crecimiento del comercio mundial, principal causa del desplome del precio de las materias primas, no permitirá mucho crecimiento vía exportaciones".

Para evitar proseguir por esta vía "España se debería estar trabajando en un plan a largo plazo que mejore nuestras universidades, nuestra investigación y que elimine todas las restricciones que impiden que empresas pequeñas se conviertan en grandes y generen miles de empleos de calidad y con mejores salarios". 

Grecia

La situación en Grecia ha sido uno de los problemas a los que con mayor frecuencia se ha referido José Carlos Díez en los últimos tiempos. Estos son los motivos que le preocupan: primero, el país heleno es la constatación más hiriente del fracaso de las políticas europeas; segundo, a pesar de suponer el 2% del PIB de la eurozona, lo que pase en aquel país puede tener consecuencias graves para el resto de Europa; y tercero, considera que las políticas que pretende aplicar el actual Gobierno griego carecen de realismo y a lo único que pueden conducir es a un empeoramiento de la situación.

¡No te pierdas el último cara a cara de José Carlos Díez!

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