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Así puede ayudar la tecnología a la educación... y viceversa

23/07/2015

Cada vez se insiste más en que la mejor apuesta para el futuro de un país es crear un buen sistema educativo

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Artículo escrito por: Redes Sociales

Educación y empleo

Cada vez se insiste más en que la mejor apuesta para el futuro de un país es crear un buen sistema educativo. Esta idea puede parecer absurda cuando vemos que en España una parte importante de nuestros jóvenes más preparados tienen que emigrar para encontrar trabajo. El daño de este fenómeno es triple. Los jóvenes se ven obligados a desarraigarse para ir en busca de un futuro incierto. Con su marcha el país pierde la riqueza ha invertido en ellos. Con su ausencia el futuro se queda cojo, y, tarde o temprano, se notará.

Nos encontramos así con una pescadilla que se muerde la cola. El futuro exige personas bien formadas pero en el presente esas personas no tienen suficiente hueco.

La creación de puestos de trabajo en nuestro país depende del crecimiento económico. Este ya está aquí aunque todavía no se refleja convenientemente en la creación de empleo tanto en cantidad, todavía el paro juvenil mantiene cotas intolerables, como en calidad, los trabajos que se crean no responden a la cualificación de nuestros jóvenes.

La forma de romper este círculo es apostar simultáneamente por un crecimiento que cree empleo y por una educación que tenga muy en cuenta los avances tecnológicos, de forma que en la cadena de valor a nivel global seamos capaces de competir con aquellos países más avanzados tecnológicamente en industrias con alto valor añadido y no solo en industrias, que como la construcción y la hostelería, tienen bajo valor añadido.

Educación y tecnología

Pero la relación entre educación y tecnología tampoco es satisfactoria. Una barrera insalvable impide una auténtica interacción entre ellas. La enseñanza no sabe cómo aprovechar la tecnología y la tecnología innova dando palos de ciego sin ofrecer nada decisivamente útil a la educación.

El informe PISA, que analiza los rendimientos de los estudiantes en varios países, cuando relaciona la intensidad con la que los estudiantes usan los ordenadores en la escuela y sus resultados académicos obtiene un dato sorprendente. Se podría esperar que los estudiantes que más utilizan ordenadores fuesen los que obtuviesen mejores resultados en sus estudios. Pero la relación entre educación y tecnología no es tan simple, los resultados en el aprendizaje de los estudiantes que usan de vez en cuando ordenadores en la escuela son algo mejores que los de los estudiantes que rara vez los usan, pero los resultados del informe revelan que los estudiantes que usan con frecuencia ordenadores en la escuela son mucho peores que los del resto. 

Esto nos lleva dos conclusiones: 

  1. El aprendizaje en profundidad, la comprensión de conceptos abstractos, requiere una intensa interacción directa entre profesor y alumno, y la tecnología distrae este imprescindible compromiso humano, 
  2. Aún preservando la relación directa entre profesor y alumno, todavía no se sabe aplicar a la pedagogía del siglo XX el apoyo que podría brindarle la tecnología del siglo XXI.

Si queremos que nuestros estudiantes sean más inteligentes que sus  smartphones habrá que reflexionar qué tipo de educación se les está impartiendo, porque la tecnología puede ampliar una enseñanza rica pero nunca puede sustituir una enseñanza pobre. 

¿Cómo la educación puede beneficiarse de la tecnología y viceversa?

El educador debe saber presentar los interrogantes que se ha ido haciendo la humanidad, las respuestas obtenidas….y las preguntas que se han quedado sin respuesta. Dicho de otro modo, un buen docente desarrolla el espíritu crítico de sus alumnos, la antesala para que se conviertan en hombres creadores. El vínculo directo y estrecho entre profesor y alumno es irremplazable, pero la tecnología puede ser un magnífico instrumento de ayuda para el profesor. 

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Fuente: Resultados de PISA 2012. Lo que los alumnos saben a los 15 años de edad y lo que pueden hacer con lo que saben

Es vital que los profesores pidan la tecnología que precisen. Los docentes competentes saben qué demandar a la tecnología para hacer sus disciplinas más claras y para que sus alumnos participación activamente en ellas. Si se establece esta dinámica, la barrera entre educación y tecnología se habrá roto.

Compete a los profesores decidir cuándo, cómo y qué tipos de tecnología deben aprender los alumnos, para que las utilicen con pleno conocimiento de su potencial.

El esfuerzo de los docentes por replantearse la pedagogía puede ser apoyado por la tecnología mediante plataformas de docentes para crear y compartir conocimiento, y redes sociales que relacionan a docentes entre sí y a docentes con alumnos, familias y Administración.

Los países necesitan una estrategia clara de educación y tener en cuenta que más prioritario que el apoyo a escuelas ricas en tecnología, es invertir en la formación de profesores y alumnos, porque la tecnología no es un fin en sí misma sino un medio para facilitar a los alumnos una formación que les permita ser creadores, también de tecnología, en su madurez.

Ciudadanos formados en estas condiciones podrán realimentar el ciclo económico desde las posiciones vanguardistas e innovadoras que requiere la competencia internacional.

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