Protección infantil en la red

¿Cómo protegería un verdadero experto en tecnología de Silicon Valley a sus hijos en Internet?

10/06/2016

Internet se ha colado en nuestras vidas y no podemos negárselo a nuestros hijos pero ¿cómo protegerlos?

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Artículo escrito por: Redacción

No cabe duda que Internet se ha colado en nuestras vidas y que no podemos negárselo a nuestros hijos, preadolescentes o adolescentes, para que aprendan, interactúen o se diviertan.

Pero, como padres, nos preocupamos cuando observamos que nuestros hijos no se mueven del ordenador (especialmente si pasan horas dentro de una misma web y la visitan a menudo), nos perturba imaginar que se encontrarán con contenidos no apropiados y nos inquieta la posibilidad de que se relacionen en línea con desconocidos o que puedan sufrir ciberacoso.

Según el informe "1 in 7 Youth: The Statistics about Online Sexual Solicitations" de Hardvard uno de cada 25 jóvenes de 10 a 17 años ha recibido invitaciones sexuales agresivas , y  el 34% de jóvenes de 11 a 15 años ya conocen el acoso cibernético. 

El artículo  “La seguridad en línea de los hijos de las autoridades en tecnología de Silicon Valley”  que publica The Guardian, pregunta a padres expertos en tecnología de Silicon Valley cómo proceden con sus hijos para evitar estas situaciones que tanto nos alarman.

Por ello, los expertos advierten que es necesario educarles en seguridad digital

¿Cómo proteger a tus hijos de los peligros de la red?

Educarles: qué esta bien y qué esta mal

Del artículo se desprende que la mayoría de estos padres, autoridades en tecnología, están tan desorientados como los demás ante esta nueva faceta del aprendizaje impuesta por los tiempos que, paradójicamente, parecen restringir el uso de la tecnología de sus hijos más que el resto y que tienden a adelantar la necesidad de hablar claramente con sus hijos acerca de lo bueno y lo malo de Internet a las edades de ocho, nueve o diez años.

Como al resto  de los padres, les preocupa sobre todo que sus hijos se enganchen a la tecnología a expensas de las relaciones familiares y de los encuentros con los amigos y eligen enseñarles cuándo las cosas se pueden poner peligrosas y, si se diese el caso, cómo tomar buenas decisiones.

Estos padres son muy conscientes de que lo que sus hijos publiquen en las redes sociales quedará para siempre, así que les enseñan lo que es legal y lo que no lo es, pero, sobre todo, lo que es apropiado. Entre ellos está extendido aconsejar Snapchat cuando sus hijos quieren tener conversaciones privadas y libres.

Algunos renuncian a pedir a sus hijos las contraseñas.

Algunos de estos expertos tecnólogos, a pesar de saber programar webs y aplicaciones, recurren a  la comunicación, a la formación y a la confianza para evitar las visitas de sus hijos a sitios no deseados por ellos. Renuncian a restringir las visitas a webs porque, dicen, es demasiado complejo.

No quieren pedir a sus hijos sus contraseñas para controlar su uso, porque para ellos es espiarles y les parece que no les hará ningún bien. No obstante, cuando observan que entran con demasiada frecuencia en una web monitorean su uso y comprueban en Common Sense Media la clasificación por edad.

Otros piden las contraseñas

Otros, más estrictos, saben las contraseñas de sus hijos. Incluso solo les permiten utilizar sus portátiles en el espacio común de la casa y no transigen en que se los lleven a sus habitaciones.

Estos padres solo dejan usar WhatsApp y Snapchat a sus hijos cuando consideran que ya tienen criterio para seleccionar los grupos con los que interactuarán.

Y otros combinan como pueden educación, seguimiento y prohibiciones.

Quizás en el punto medio se encuentran los que tratan de armonizar educación y prohibiciones.

Utilizan herramientas de protección que informan sobre los sitios web visitados y, de una manera transparente, revisan de vez en cuando las listas de amigos y de comunicaciones. A los más pequeños les prohíben los juegos multijugador en línea y descargar aplicaciones. Los adolescentes tienen menos restricciones pero también les impiden acceder a los contenidos con puntuaciones inapropiadas para su edad.

Estos padres dicen que ellos quieren participan activamente en las vidas de sus hijos, y que esto incluye el tratar abiertamente sobre sus vidas en línea.

Una orientación (o no) a los padres.

Richard Freed, un psicólogo de niños y adolescentes que vive en Walnut Creek y es autor de un libro sobre los efectos negativos de la tecnología en los niños, asegura que para él es claro que el uso de las redes sociales aleja a los chicos de las dos cosas más importantes de sus vidas, la familia y la escuela.

El mito actual de que los preadolescentes o  adolescentes son más atractivos si dominan la tecnología es un obstáculo que a veces dificulta a los padres descubrir que sus hijos pasan demasiado tiempo ante la pantalla porque algo no les va bien.

Asegura que las redes sociales y los juegos enganchan y advierte que permitirlos con moderación suena bien pero que no siempre funciona.

Es un claro partidario de poner límites fuertes y potenciar actividades lejos de las pantallas para nuestros hijos.  

 

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