Las intenciones de Trump reactivan el dilema del fracking en Repsol: le conviene... pero sin pasarse

09/02/2017
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Artículo escrito por: Web Financial Group S.A

MADRID, 09 FEB. (Bolsamania.com/BMS) .- "Brutal". Así definía el presidente de Repsol, Antonio Brufau, el impacto del 'fracking' en el sector y en la propia compañía cuando se le preguntaba al respecto hace justamente un año. Contrario a las intervenciones de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) para tratar de controlar el precio del crudo, la flexibilidad que permite el 'fracking' se adapta a la visión de Brufau de un mercado en el que sean la oferta y la demanda quienes marquen el paso.

Esta técnica de extracción, que la petrolera cataloga como "no convencional", sigue generando polémica. En su informe anual de 2015, Repsol reconocía que había incrementado su actividad en hidrocarburos "no convencionales" y que, desde el punto de vista medioambiental, las autoridades podrían aprobar nuevas normativas, "con el consiguiente impacto en la compañía". La buena e inesperada noticia con la que se ha encontrado la petrolera este año ha llegado de la mano de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos, que ya en 2012 publicó un tuit en el que escribía que "el fracking conducirá a la independencia energética de Estados Unidos", prometió en el transcurso de su campaña que eliminaría restricciones en el desarrollo energético, incluyendo las que afectan a los yacimientos de gas en capas de esquisto, cuya extracción requiere la técnico de la fractura hidráulica o 'fracking'.

Repsol tiene presencia en Estados Unidos desde hace más de una década con una producción aproximada de 124.000 barriles al día y unas reservas de 371,1 millones de barriles. Estas cifras representan un 18% y un 16% del total del grupo, respectivamente. Marcellus (en Pennsylvania y Nueva York), Eagle Ford (en Texas) y MidContinent (entre Kansas y Oklahoma) emplean técnicas de extracción "no convencionales", entre las que se incluye el fracking, por lo que una postura de Trump partidaria de este tipo de procedimientos, a priori, es una buena noticia para los intereses de la petrolera. "Todo lo que suponga favorecer el desarrollo de hidrocarburos no convencionales, crudo y gas, será positivo para Repsol", apunta Álvaro Navarro, analista de Intermoney Valores, quien subraya el ahorro de costes que permite esta tecnología a la petrolera.

DEMASIADOS CONDICIONANTES

Pero, para que Repsol o cualquier petrolera que utiliza la técnica del fracking noten en alguna medida los beneficios de esa regulación más laxa que ha prometido Trump, primero tienen que materializarse esas promesas. "Habrá que ver si hace lo que dice, porque tiene demasiado encima de la mesa", precisa Natalia Aguirre, experta de Renta 4. Además, la 'moneda del fracking' tiene una cara y una cruz, y la cruz sería el impacto que un eventual incremento de la extracción mediante estas técnicas tendría sobre el precio del crudo. "Tiene un lado positivo y otro negativo", apunta Aguirre, y añade: "Las extracciones mediante técnicas no convencionales son mucho más fáciles de poner en marcha y se han vuelto a activar muchos pozos con la subida de precios del crudo". El riesgo, por tanto, es que vuelva a sobrar demasiado petróleo y que esa consecuencia repercuta en su cotización.

Desde comienzos de año, probablemente debido al triunfo de Trump y a sus promesas para favorecer el sector, pero también aprovechando que la OPEP empezaba a implementar su acuerdo para recortar la producción en 1,2 millones de barriles al día, el petróleo ha cobrado un renovado protagonismo... y también el fracking. La idea de que el incremento o estabilización del precio del crudo que, teóricamente, trata de favorecer el cártel, se verá neutralizado por el aumento de la producción de las compañías de petróleo esquisto estadounidenses se repite, aunque la realidad siempre es mucho más compleja al hablar del petróleo. "Hay que relativizar este impacto (del fracking en el precio del crudo). La producción mediante esta técnica no va a desbocar la oferta de crudo a escala mundial", matiza Javier Esteban, experto d

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