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¿Quién pierde más con la reforma de las pensiones?

20/06/2017
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Artículo escrito por: Redes sociales Bankinter

El envejecimiento de España es una realidad y el debate sobre el futuro de las pensiones sigue más vivo que nunca:

¿Consiguen las reformas introducidas estabilizar el saldo de ingresos y gastos del sistema?; ¿Logran un reparto de los costes que genera el cambio demográfico más “razonable” del que existía antes de las reformas?

Resolver estas dos preguntas claves sobre el impacto de las reformas realizadas en 2011 y 2013 es el objetivo de un nuevo estudio de Fedea, que refleja que la generación X es la gran perdedora.

Las principales conclusiones del estudio son:

Reforma de las pensiones.

En 2011 se introdujo el retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años de manera paulatina hasta 2027 y el aumento de los años de cotización. La reforma, además, desvinculó la revisión anual de las pensiones de la inflación (IPC), introduciendo en 2013 un nuevo factor de revalorización que no puede ser inferior al 0,25% y tiene como valor máximo el IPC anual +0,50%. Pero hay una segunda medida, que entrará en vigor en 2019, y es el llamado Factor de Sostenibilidad de las pensiones públicas.

Escenarios envejecimiento.

El estudio dibuja dos estadios muy distintos de la evolución demográfica: una fase de envejecimiento agudo entre 2015 y 2048 y una segunda fase entre 2049 y 2070 en que se suaviza muy apreciablemente el envejecimiento y muchos indicadores muestran un menor grado de estrés.

Los perdedores de las reforma: la generación X.

Aunque los autores reconocen que los resultados son preliminares y que se trata de predicciones, el estudio intenta construir un indicador absoluto de bienestar. Si se tienen en cuenta tanto el esfuerzo impositivo como la cuantía de las futuras prestaciones en la jubilación, los perdedores de la última reforma del sistema (2013) son los nacidos entre 1965 y 1980, especialmente los que vinieron al mundo alrededor de ese último año. Esta generación vería reducido su nivel de bienestar respecto a sus predecesores en lo que se refiere a la jubilación, pero también en relación a sus sucesores.

El estudio utiliza el indicador de ciclo vital del bienestar de las generaciones: se considera la riqueza de ciclo vital a los 45 años. Los resultados muestran que las personas nacidas a partir de 1965 experimentan perdidas crecientes de bienestar, que no alcanzan su suelo hasta las generaciones nacidas entre 1980 y 1990 (dependiendo de la educación). Mientras que las generaciones posteriores mejoran bastante rápido, de modo que los nacidos en el 2000 alcanzan el nivel de bienestar de los nacidos a mediados de los sesenta y sus seguidores continúan la mejora hacia nuevos máximos.

En el escenario base contemplado por este estudio para el periodo 2015-2070, el ratio pensión media/salario medio pierde aproximadamente un tercio de su valor; la moderación del gasto lleva a retrasos "muy importantes" de la edad efectiva de jubilación, incluso más allá de la edad legal, y los pensionistas pierden poder adquisitivo de manera sistemática por medio del actual índice de revalorización.

Déficit pensiones.

Podría pensarse que, tras las reformas, financieramente el balance de la Seguridad Social será más sólido en el futuro. Sin embargo, el estudio de Fedea, en un escenario base utilizado, concluye que el gasto en pensiones sube moderadamente mientras que los ingresos son estables, de modo que el sistema tiene un déficit persistente. El Índice de Salud financiera desarrollado por Fedea muestra un déficit de financiación equivalente al 15,4% del gasto en el intervalo 2015-2070, de modo que se hace preciso un cierto esfuerzo fiscal para mantener equilibrado el presupuesto del sector público.

¿Es una solución suspender la reforma de 2013?

Podría pensarse que los autores defienden esta opción, sin embargo optan por “mantenerse alejados” de esta posibilidad. Los gastos de pensiones se descontrolaría y los déficits derivados se financiarían con impuestos que afectarían proporcionalmente más a los salarios que a las pensiones. “Esta medida perpetua la excepcionalidad española en términos de ratio pensión/salario y redistribuye los costes del envejecimiento de modo agresivo contra las generaciones futuras de trabajadores”, concluyen.

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