España es el país que más sufre las secuelas de la crisis con un paro estructural del 15%

29/06/2017
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Artículo escrito por: Web Financial Group S.A

MADRID, 29 JUN. (Bolsamania.com/BMS) .- La crisis no sólo ha supuesto una década perdida para la economía española. El daño es mayor. Algo que se observa tanto en el mercado laboral como en el menor crecimiento del PIB respecto a su potencial. Las secuelas del shock de 2008 y de la recesión posterior se notan en España más que en el resto de grandes economías.

De hecho, en 2008 fue uno de los países más afectados por la 'Gran Crisis Financiera', para la que el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) usa el acrónimo de GFC. El ‘banco de bancos centrales’ incluye a España en el “núcleo duro de la GFC” junto con Reino Unido y Estados Unidos.

El organismo, cuyo director general es el español Jaime Caruana (en la foto), publicó este fin de semana su informe anual. Un documento de 124 páginas en el que advierte de que la historia tiende a repetirse en las economías desarrolladas. Esto es, ciclos de crecimiento en los que se acumula una inflación de activos y una expansión del crédito que desemboca en una gran caída que parte del sector financiero.

Así ocurrió en España, donde el crédito bancario se disparó un 221% entre 2001 y 2007, según las estimaciones del Banco de España incluidas en el informe sobre la crisis. “La causa principal de la próxima recesión quizás se asemejará a la más reciente, con un crack del ciclo financiero”, sostiene ahora el BIS.

De hecho, observa riesgos en algunos países por el crecimiento del crédito. Pero la parte buena para España es que “los riesgos no son evidentes en los países del núcleo duro de la GFC. Hay un desapalancamiento -de familias y empresas- y la expansión del sector financiero está en una etapa joven”. Por el contrario, el BIS sí ve amenazas en economías emergentes como China o Brasil.

La parte negativa es el mayor castigo que ha supuesto la crisis para España frente al resto de grandes economías. Tanto europeas como no europeas, y emergentes o desarrolladas. En concreto, el BIS analiza la brecha entre el crecimiento potencial -máximo al que se puede crecer a medio plazo sin presionar al alza la inflación- y la expansión actual del PIB. Y hace lo mismo con la tasa de paro respecto a la ratio de desempleo estructural -equilibrio en el que el empleo empieza a impulsar los salarios-. En ambos casos, España sale mal parada en la comparativa con el resto.

El ‘banco de bancos centrales’ analiza la situación de Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Japón, los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), Países Bajos, Australia, Canadá, Corea del Sur, México y España... a la cola (ver gráfico). Es decir, es el país que exhibe una mayor brecha entre los indicadores que serían el objetivo de la economía a medio plazo y las variables actuales, pese al crecimiento en ritmos del 3% del PIB y del empleo.

El BIS hace hincapié en la holgura económica, que describe la diferencia entre el crecimiento actual y el potencial. Así, la teoría económica indica que cuando la expansión del PIB es menor que la potencial, hay margen para un crecimiento que no impulse el aumento de los precios. Esta brecha o 'gap' es negativo en casi todos los países analizados. Y, en el que más, en España, donde alcanzó los cinco puntos porcentuales en 2016 y, según sus previsiones, se reducirá hasta los cuatro puntos en 2017.

Sobre ello también ha hecho referencia el Banco de España, ya que “las perspectivas de que la inflación subyacente (descontando energía y alimentos no elaborados) repunte se encuentran condicionadas por la reducción del grado de holgura de la economía”, aseguró el organismo gobernado por Luis María Linde en su informe anual de 2016.

Si ocurre lo contrario -crecimiento mayor que el potencial- el incremento del PIB debería generar tensiones inflacionistas. Esta situación sólo se da actualmente en Alemania y Japón, país en el que pese a ello aún no se está produciendo el repunte de los precios. De hecho, el Banco de Japón lo persigue con sus

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